Ángel López Sesma: "Hoy lo que prima en la radio es alguien que te contagie"
- Andrea Pelayo Casado
- 2 dic 2023
- 3 min de lectura
El director de Onda Vasca hace un repaso de su trayectoria profesional en la radio y aclara qué cualidades necesita tener un buen comunicador para triunfar

Ángel López Sesma, director de Onda Vasca. Fuente: Andrea Pelayo.
Se dice que las ondas no tienen nombre ni apellidos, pero para los oyentes de Onda Vasca eso no es así. El director de esta cadena privada, Ángel López Sesma, es sinónimo del buen periodismo radiofónico y ya desde pequeño supo encontrar en la FM una oportunidad para convertir el calificativo de charlatán en una profesión en la que ha ido escalando sin parar.
¿De dónde te nace esa pasión por la radio?
Yo siempre he sido una persona muy conversadora, muy habladora, muy charlatán desde niño. En mi casa se oía la radio mucho porque en aquellos años no había prácticamente televisión privada. Entonces, había una única tele y estaba en la sala y era más habitual que en la cocina fuera el punto de encuentro de las familias. Se oía la radio como un acompañamiento más. La radio que entonces era de entretenimiento, también se hacían formatos que ya están un poco en desuso como las telenovelas y las radionovelas. Son géneros que están desapareciendo, pero hay fue un poco la primera toma de contacto con la radio. Luego, ha sido más bien vocacional porque, en mi caso siempre he tenido muchas cosas que contar, no necesariamente interesantes, pero sí muchas cosas que contar y he ido un poco encarrilando mi formación hacia el mundo de la radio. Hice las primeras prácticas con 22 años en Radio Euskadi, ya había hecho previamente otras cosas menos serias en radios libres y me quedé en Radio Euskadi muchos años, más de diez, pasando por todos los puestos: becario, superbecario, redactor sustituto, presentador de programa y jefe de programas. Después nació la posibilidad de hacer Onda Vasca, como empresa autonómica privada, y estuve también un poco en la gestación y hasta hoy.
¿Cuáles han sido tus referentes en el mundo de la radio o en el mundo de la comunicación?
No soy nada mitómano ni me gusta mencionar a los que siempre aparecen en este tipo de preguntas porque creo que es muy subjetivo todo. A mí me gusta la gente espontánea, natural, creíble, auténtica, que no está condicionada por no sé qué corriente ideológica o que sabemos que detrás hay una empresa determinada que le está induciendo a que diga eso el interlocutor, el presentador o la locutora. No digo que eso sea algo habitual, pero a veces se nos olvida que es muy difícil ser independiente en la radio, ser verdaderamente independiente al 100 por ciento. Mis referentes han sido la gente que ha transmitido bien la idea que persigue contar y con la que puedes coincidir en la manera de expresarse. La gente que es entusiasta en general. A mí me parece que lo que hoy prima además en la radio es alguien que te contagie. Ese tipo de referentes son los míos, los comunicadores que creen en lo que dicen y son entusiastas.
¿Qué cualidades tiene un buen comunicador?
Una cosa es un comunicador y otra es un periodista de radio. El periodista de radio tiene que ser primero periodista y luego además incluir unas capacidades para comentar con una buena dicción, eligiendo bien las palabras, con una buena entonación, sabiendo sintetizar una noticia. En la radio todo tiene que ser más rápido y claro. Luego hay comunicadores que no tienen que ser necesariamente periodistas. Es gente con habilidad para contar cosas y que sea entusiasta y, sobre todo, que hable de lo que sabe. Esos prescriptores los buscamos todos en las radios, gente especializada que habla de sus pasiones. Esos siempre contagian entre los oyentes porque es la gente que habla de su libro, lo difícil es lo que hacemos los periodistas radiofónicos de hablar de muchas cosas que no todas ellas tienen que ser necesariamente pasiones nuestras.
¿Hay alguna anécdota que recuerdes con cariño que defina la radio?
Es triste decirlo, pero nos marca normalmente el trabajo son los grandes acontecimientos deportivos o cuando un equipo gana un título y sale la gente a la calle. En nuestra época nos marcaron mucho los atentados. Eran muy frecuentes y todas las semanas sabías que iba a haber un momento en el que tenías que improvisar toda la programación porque te iba a llevar horas contar lo que estaba pasando hasta que se confirmaba una muerte y podías conocer las perspectivas de ese asesinato. Nos ponían a prueba prácticamente con una regularidad demasiado cruel. Normalmente las buenas noticias son las que te permiten disfrutar más, pero las malas son las que no se olvidan.



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